Betsy Denisse Zavaleta Amaya, destacada activista sechurana y campeona de oratoria, vivió una experiencia única en Colombia gracias a una prestigiosa beca en derechos humanos. En esta entrevista, nos cuenta sobre su trabajo en investigaciones clave para el Perú, las diferencias laborales que encontró y cómo esta oportunidad impactó su crecimiento profesional y personal.
– Betsy, ¿cómo llegaste a Colombia?
Gané la Beca para Defensores de Derechos Humanos en el Sur Global del Centro de Estudios Justicia y Sociedad (Dejusticia), la ONG más importante de derechos humanos en Colombia y la tercera más relevante en Latinoamérica. Gracias a esta beca, pude desarrollar una investigación junto a otros seis becarios de distintos países.
– ¿En qué temas trabajaste durante tu estancia?
Realicé dos investigaciones. La primera fue sobre la Ley de Amnistía de Delitos de Lesa Humanidad, aprobada el año pasado, que es lamentable y deja al país en una situación preocupante. La segunda, que se publicará pronto, trata sobre la criminalización de la protesta social, específicamente analizando el caso de los jóvenes de Cuyo Grande en Cusco.
– ¿Con quiénes compartiste esta experiencia?
Trabajé con colegas de Indonesia, Sudáfrica, Argentina, Brasil, Venezuela y otro compatriota peruano. Fue una experiencia enriquecedora porque cada uno tenía un enfoque distinto sobre los derechos humanos en su país.
– ¿Cómo era tu día a día en Colombia?
Fue totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados en Perú. Me sorprendió el enfoque laboral. Mientras que aquí solemos decir «ponte la camiseta» y normalizamos las horas extras, allá el respeto por el horario era estricto. No había una hora exacta de entrada; podíamos llegar entre las 10 y las 12 del mediodía, pero no se permitía trabajar más allá del horario establecido.
– ¿Alguna anécdota sobre esto?
Sí. Un sábado, al no tener nada que hacer, avancé en mi investigación y envié un reporte. Me llamaron la atención y me dijeron que los fines de semana no se trabaja. Para ellos, una organización que defiende derechos humanos debe empezar respetando los derechos laborales de sus propios trabajadores.
– ¿Qué oportunidades te brindó la beca?
Gracias a esta beca pude especializarme en Políticas Públicas en la PUCP, ya que me retribuyeron cerca de 10 000 soles. También conocí a figuras importantes como Rodrigo Uprimny, una eminencia en derechos humanos en Latinoamérica.
– ¿Cómo lograste obtener esta beca?
Fue un proceso muy competitivo. Postularon cerca de 500 personas para solo 7 plazas. La convocatoria era abierta para activistas de derechos humanos y se evaluaba la situación del país de origen en esta materia. Lamentablemente, Perú es considerado un país con muchas problemáticas en derechos humanos, lo que lo hace un candidato frecuente en estas investigaciones. También tomaban en cuenta la trayectoria en activismo y la propuesta de investigación de cada postulante.
– ¿Te gustaría regresar a Colombia?
No lo sé. La experiencia fue increíble, pero aún tengo muchos proyectos importantes en Perú. Siempre he dicho que no cambiaría Sechura por nada, pero sí me gustaría pasar temporadas allá, quizás para una maestría o especialización, aunque siempre con la idea de regresar a mi país.










































