El Perú continúa ubicado en una de las zonas sísmicas más activas del mundo, pero persiste la pregunta sobre si el país está realmente preparado para enfrentar un terremoto de gran magnitud. El ingeniero estructural Christian Asmat Garaycochea advirtió que las condiciones actuales revelan importantes debilidades estructurales y sociales.
En diálogo con un medio nacional, el especialista explicó que la experiencia de países como Japón, Chile y México demuestra que los grandes desastres no solo dependen de la magnitud del sismo, sino también de la calidad de la infraestructura y la capacidad de respuesta institucional.

Uno de los principales problemas señalados por Asmat es la autoconstrucción y la informalidad en las viviendas, un fenómeno que afecta a gran parte del territorio nacional y que incrementa significativamente el riesgo de colapso ante un evento sísmico fuerte.
El experto también advirtió que, aunque el Perú ha avanzado en la actualización de sus normas de construcción, la aplicación de estas no siempre es efectiva debido a la falta de supervisión técnica y control en obras formales e informales.
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Además del daño estructural, Asmat alertó que un gran terremoto podría generar el colapso de servicios esenciales como agua, electricidad, transporte y telecomunicaciones, lo que agravaría el impacto de una emergencia de gran escala.
Finalmente, el especialista sostuvo que el país necesita fortalecer su cultura de prevención sísmica, mejorar la planificación urbana y reforzar la supervisión de edificaciones para reducir el nivel de vulnerabilidad de la población.








































