Más de 100 alumnos del colegio inicial N° 890, del caserío Marmas Alto, en el distrito de Montero, provincia de Ayabaca, reciben clases en una capilla ubicada dentro del cementerio. La medida fue tomada ante el riesgo de colapso de las aulas, afectadas por las intensas lluvias.
La directora del centro, Katherine Ruiz, indicó que esta decisión busca proteger la integridad de los menores. Padres y docentes piden a las autoridades locales y regionales rehabilitar el colegio y reubicar a los estudiantes en un espacio seguro. La UGEL Ayabaca ya habría enviado una comisión para evaluar el caso.
También se conoció que los alumnos del colegio N° 14254, de primaria y secundaria, estarían en la misma situación y usando el mismo recinto. Más de 200 escolares estarían expuestos a condiciones inadecuadas, sin una respuesta clara de las autoridades.










































