Petroperú se encuentra en una encrucijada y ha pedido al Gobierno que tome una decisión definitiva sobre su futuro, ya sea optando por la reestructuración o enfrentando la quiebra. Según un comunicado emitido por los directores designados por la Junta General de Accionistas (JGA), la empresa estatal había advertido en mayo de 2024 sobre su delicada situación financiera, resaltando que seguir solicitando más recursos al Estado sin comprometerse a cambios profundos sería inmoral. A pesar de esta advertencia, la respuesta del Ejecutivo sigue pendiente.
La crisis de Petroperú, según el comunicado, se debe a varios factores. Primero, una histórica injerencia política y sindical que ha afectado su eficiencia operativa. Segundo, el sobrecosto en la construcción de la Nueva Refinería Talara (NRT), que ha duplicado su presupuesto original y enfrenta un prolongado proceso de estabilización que podría seguir impactando las finanzas de la empresa por al menos dos años más. Finalmente, el sobreendeudamiento de Petroperú ha debilitado gravemente su solvencia y liquidez.
Los directores de Petroperú sugieren que la estabilización de la empresa debería incluir la atracción de capital privado para fortalecer su transformación, acompañado de un marco legal sólido que garantice su viabilidad a largo plazo. Sin embargo, hasta el momento, el Gobierno no ha tomado una decisión sobre cómo proceder, lo que deja a la empresa en una situación de incertidumbre.
El directorio de Petroperú expresó su esperanza de que el Gobierno tome pronto una decisión que respete los intereses de los peruanos, quienes han financiado a la empresa con sus impuestos, mientras otras prioridades sociales han sido desatendidas. La urgencia de una respuesta es crítica para definir el futuro de la principal empresa estatal del país.


















































