Casi el 100% de niños con autismo sufre por los pirotécnicos, revela el Minsa

La pirotecnia origina afectación especialmente a los niños con condición del espectro autista. El bullicio les genera un alto nivel de ansiedad y estrés e incluso, pueden originarles crisis.

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Milagro Huamán y su hijo Jimmy, quien tiene autismo, sufre todos los años a causa de las celebraciones con pirotecnia (Foto: Anthony Niño de Guzmán).

A días de celebrar la Navidad y Año Nuevo, el Ministerio de Salud (Minsa) instó a no utilizar los pirotécnicos porque las explosiones atormentan al 95 % de niños con trastorno del espectro autista (TEA).

Así lo informó Julissa Castro, médico psiquiatra del Hospital Víctor Larco Herrera del Ministerio de Salud (Minsa), quien indicó que la pirotecnia afecta especialmente a los niños con condición del espectro autista porque tienen un funcionamiento cerebral muy distinto al de otras personas, haciéndolos más sensibles a los sonidos que perciben.

Los estruendos les generan un alto nivel de ansiedad y estrés e incluso, pueden causarles crisis, episodios en los que se ponen tensos, lloran, gritan, se tapan los oídos desesperadamente y en algunos casos, pueden llegar a presentar convulsiones.

De igual manera, perciben rápidamente los cambios en su entorno, especialmente en estas fechas en que las familias se reúnen y las casas se decoran, situaciones que los desestabiliza.

“Por ejemplo, podemos incluirlos en el arreglo y/o decoración de la casa tomando en cuenta sus opiniones y evitando cualquier exceso visual o auditivo”, detalló.

¿Cuáles son las recomendaciones?

La especialista sugirió celebrar las fiestas en casa ya que cualquier pequeña modificación en su entorno les podría generar gran ansiedad, peor aún si cambiamos de hogar. “También es válido ir mostrándoles con videos o a través de películas cómo se celebran las fiestas navideñas, las luces, la llegada de la medianoche”, sostuvo.

En ese sentido, a manera de respaldo, se les puede reservar un ambiente de la casa con luz baja y donde no se cuelen los ruidos para que en caso de que se muestren muy ansiosos o irritables, acudan a ese espacio para sentirse seguros y puedan calmarse.

“Recuerden que quien acompañe al menor debe ser una persona de su confianza, podría ser uno de los padres, un hermano, el abuelo e incluso un cuidador que le trasmita serenidad y pueda utilizar algunos recursos para distraer al menor sin perder la paciencia”, indicó.

Pueden resultar igual de útiles los audífonos que cubren todo el oído. A través de estos dispositivos, el niño puede escuchar música relajante y sentirse mejor. Luego, es importante también dedicar un tiempo exclusivo al niño, atendiendo a sus necesidades y emociones.