A pocos días de cerrar marzo, el Perú enfrenta una alarmante cifra de violencia: más de 500 personas han sido asesinadas en lo que va del año. Según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), hasta el 22 de marzo se han registrado 503 muertes por homicidio en todo el país.
La capital encabeza la lista. Solo en Lima se contabilizan 174 homicidios hasta el 23 de marzo. Le sigue La Libertad con 59 asesinatos, la mayoría ocurridos en Trujillo, ciudad considerada una de las más peligrosas del país. El Callao ocupa el tercer lugar con 46 víctimas, consolidándose como una de las zonas más convulsionadas del territorio nacional.
Piura no escapa de esta ola de violencia, con 36 muertes atribuidas a extorsiones, sicariato y crimen organizado. Por su parte, Ica registra 22 homicidios, cerrando el grupo de las cinco regiones más afectadas por este flagelo.
Cifras que encienden las alertas
Uno de los aspectos más preocupantes es la rapidez con la que aumentan los homicidios. Solo entre el 18 y el 22 de marzo, se reportaron casi 30 nuevos asesinatos, reflejando un ritmo que alarma a las autoridades. De hecho, hasta el 18 de marzo, el conteo era de 475 víctimas.
Entre los casos más impactantes figura el asesinato del cantante de cumbia Paul Flores, integrante de Armonía 10, ocurrido en la madrugada del 15 al 16 de marzo. El crimen generó conmoción nacional y evidenció los riesgos crecientes que enfrenta la ciudadanía.
De acuerdo con cifras del Sinadef, en los dos primeros meses del año se registraron 368 homicidios, superando cifras de años anteriores. Esto significa que, en promedio, cada cuatro horas una persona es asesinada en el país.
Según investigaciones de la Policía Nacional del Perú (PNP), la mayoría de estos crímenes están vinculados a redes de extorsión y ajustes de cuentas, lo que refleja la creciente influencia del crimen organizado en distintos puntos del país.















































